MÉTODOS ANTICONCEPTIVOS: EL ANILLO VAGINAL

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¿Qué es el anillo anticonceptivo?

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Es un es un anillo flexible, transparente y casi incoloro que se coloca en la vagina al comenzar el ciclo menstrual y que durante 21 días libera una pequeña cantidad de dos hormonas sexuales femeninas, la progestina etonogestrel y el estrógeno etinilestradiol. Éstas pasan al torrente sanguíneo e impiden la ovulación y, con ella, el embarazo. Una vez pasadas las tres semanas, hay que retirarlo y esperar un semana –periodo durante el cual se tiene la menstruación– para colocarse otro nuevo.

Si se usa correctamente, su nivel de efectividad para impedir el embarazo es del 99%, aunque eso sí, no protege en ningún caso contra el sida ni el resto de enfermedades de trasmisión sexual, para ello es necesario tomar otro tipo de medidas anticonceptivas.

En España este método anticonceptivo se comercializa desde el año 2003 bajo la marca NuvaRing®, cuesta unos 19 euros y no se puede adquirir sin receta médica. La Sociedad Española de Contracepción estima que lo usan entre un 15% y 20% de las mujeres que utilizan anticonceptivos hormonales.

Ventajas del anillo vaginal

Es un método cómodo: la mayoría de sus usuarias consideraban la inserción y extracción del anillo fácil.

No se requiere adiestramiento para su utilización.

Menor posibilidad de olvido que con la píldora.

Eficacia máxima para evitar embarazos no deseados.

Desventajas del anillo vaginal

Algunas mujeres tienen dificultades para su manipulación genital.

Se necesita información médica sobre intolerancia o contraindicaciones de uso.

No protege de las infecciones de transmisión sexual.

Es caro.

 

¿Cómo funciona el anillo vaginal?


Al igual que la píldora, el anillo libera dos tipos diferentes de hormonas, por lo que también se trata de un anticonceptivo hormonal combinado: su eficacia y sus efectos secundarios son por tanto similares, aunque con una diferencia: hay que recordar tomar la píldora todos los días, mientras que sólo hay que acordarse del anillo dos veces al mes, una para ponérselo y otra para quitárselo.

Otra de las diferencias notables con respecto a la píldora reside en que las hormonas pasan de la vagina al torrente sanguíneo, actuando directamente sin pasar primero por el hígado. Gracias a este mecanismo de absorción vía vaginal, en caso de algún trastorno gastrointestinal, como vómitos o diarreas, no se corre ningún riesgo de pérdida de eficacia anticonceptiva, como pasa cuando se toma la píldora.

Además, como la cantidad de hormonas que suelta es muy baja y se liberan de forma continúa y estable –no hay oscilaciones de los niveles de hormona en sangre– se asegura mejor su eficacia y, de paso, los efectos secundarios, como dolor de cabeza, vómitos o dolor en las mamás, tienden a ser menores.

 

¿Quién puede usar el anillo vaginal?

En principio, cualquier mujer sana puede ponerse un anillo vaginal, pero, para saber si este método anticonceptivo te conviene lo primero que tienes que hacer es acudir al ginecólogo, que te examinará y mandará unos análisis de sangre.

También es importante conocer la edad, el estilo de vida, la frecuencia de la actividad sexual, número de parejas y el historial médico de la futura usuaria: si fumas, tienes sobrepeso o padeces alguna enfermedad como diabetes, hipertensión, problemas circulatorios o hepatitis no puedes recurrir a la contracepción hormonal. También está desaconsejado su uso en mujeres con prolapso uterino o que sufren estreñimiento severo.

Y nada de buscar consejo en amigas, familiares o foros de Internet, también debe ser tu médico el que te informe sobre las ventajas e inconvenientes del anillo y el que te asesore si te surgen dudas o problemas mientras lo estás usando.

 

¿Cómo se usa el anillo vaginal?

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El aro del anillo vaginal mide 54 mm de ancho y 4 mm de grosor. Una de sus grandes ventajas es que te lo puedes colocar tú misma al ser muy flexible. El procedimiento resulta sencillo, sobre todo para las mujeres acostumbradas a los tampones:

Primero hay que buscar la posición más adecuada para introducirlo: suele ser de pie con una pierna levantada y apoyada sobre una silla; en cuclillas, o tumbada boca arriba con las rodillas separadas y flexionadas.

Luego se debe sacar el anillo de su envoltorio y comprimirlo entre los dedos índice y pulgar para empujarlo suavemente dentro de la vagina, hasta situarlo en una posición en la estés totalmente cómoda. Su posición exacta no tiene importancia, no necesita colocarse de modo que cubra el cuello uterino para ser eficaz.

Sacarlo también es fácil, basta con curvar el dedo índice sobre el borde y tirar suavemente hacia afuera

 

¿Puede salirse?

Esta es una de las preguntas más recurrentes respecto al anillo vaginal. Es raro que se expulse de forma espontánea, pues la posición casi horizontal de la vagina, la musculatura que rodea la misma y la flexibilidad y forma circular del anillo contribuyen a que esté bien encajado.

Pero puede pasar si no se ha insertado adecuadamente, al quitarse un tampón, durante las relaciones sexuales o si estás muy estreñida. Si el anillo se expulsa accidentalmente, puede lavarse con agua fría o tibia (no caliente) y debe reinsertarse antes de tres horas. Si pasa más tiempo, no está garantizada su eficacia.

Tampoco hacer falta extraerlo a la hora de mantener relaciones sexuales. Los estudios que han analizado la aceptación de este tipo de anticonceptivo ponen de manifiesto que la mayoría de usuarias y sus parejas no notan el anillo, y de aquellos que sí lo notan, un elevado porcentaje dice que no le supone ningún motivo de preocupación ni molestia.

 

Posibles efectos secundarios del anillo vaginal

Al igual que ocurre con el resto de anticonceptivos hormonales –píldoras, parches…– existe mucha información, no siempre exacta y comprobada científicamente, sobre los posibles efectos secundarios del anillo vaginal, que, como cualquier medicamento, también puede provocar algunos efectos no deseados. Estos son algunos de los más comunes según indica su prospecto:

Dolor abdominal.

Malestar (náuseas).

Infección de la vagina por levaduras (parecido al muguet).

Molestias vaginales debidas al anillo, picor genital, aumento del flujo vaginal.

Dolor de cabeza o migraña, humor depresivo, menos deseo sexual.

Dolor en las mamas, menstruación dolorosa.

Acné.

Aumento de peso.

Por último, conviene saber que, y al igual que con la píldora, usar el aro aumenta el riesgo de sufrir una trombosis (coágulo de una vena) en comparación con una mujer que no tome ningún anticonceptivo hormonal combinado. Una vez más, que tu médico te informe sobre todos los posibles inconvenientes que pueden derivar de su uso.

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