BRAGAS ANTIVIOLACIONES Y VÍDEO DE CÓMO FUNCIONAN

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En la Edad Media, los caballeros que se iban a las cruzadas dejaban a sus mujeres con los llamados cinturones de castidad que no eran más que una pesada armadura que cubría sus partes pudendas y que sólo se abrían si se colocaba la llave adecuada en la cerradura. Como si fuera una puerta más de las muchas que tenían en sus castillos. Ahora, los nuevos materiales utilizados en la industria de la moda han permitido a unos emprendedores neoyorquinos retomar esta idea, aunque no para que los maridos celosos se las pongan a sus esposas por la fuerza. El objetivo es totalmente distinto: evitar las agresiones sexuales. La AR Wear (AR de Anti Violación en inglés) es una línea de ropa interior y deportiva que protege a las mujeres de este tipo de abusos gracias a un material resistente a cortes y rasguños.

Pero el componente más importante de estas bragas y pantalones deportivos es su estructura reforzada con forma de esqueleto, que, junto a unas correas en los muslos, evitan que alguien las pueda mover. Una vez ajustada correctamente, esta prenda es imposible de quitar a no ser, claro está, que se conozca la clave de la cerradura incorporada en la parte delantera con 132 combinaciones posibles como si de una caja fuerte se tratase. De esta forma, este sistema de seguridad impediría a muchos violadores culminar la agresión sexual, ya que los expertos en este tipo de delitos aseguran que la mayoría de ellos desisten de su empeño cuando tienen dificultades para cometer los abusos.

De momento, las bragas antivioladores no están todavía en el mercado. Por poco tiempo. Sus creadores, que habían buscado financiación a través de la plataforma web Indiegogo, necesitaban 50.000 dólares para empezar a producirlas en masa y ya han superado ya esta cifra, por lo que se prevé que puedan empezar a venderse en breve, aunque, de momento, se desconoce su precio. Por lo que parece, teniendo en cuenta los materiales que incorporan, no serán especialmente baratas.

Eso sí, pese al éxito inicial de su invento, tampoco se han librado de las críticas de las asociaciones feministas que consideran que esta prenda supone “culpabilizar a las mujeres en lugar de hacer frente a la epidemia de violencia masculina”, tal y como escribió la militante Louise Pennington en el Huffington Post. En ese sentido, considera que lo que hay que hacer es educar en la igualdad de sexos en las aulas para evitar las agresiones sexuales. En todo caso, esta prenda puede favorecer que muchas mujeres salgan a las calle más tranquilas. Y eso, no tiene precio.

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